
Porque para evitar el narcotráfico hay que hacer buena política frente a temas tan importantes como las drogas, debemos incentivar este tipo de iniciativas sobre la legalización de la cannabis.
El narcotráfico está acercando a las personas (y principalmente a los jóvenes) a las drogas duras y a las derivaciones de la marihuana más peligrosas como la famosa paraguaya prensada. Y cabe también recordar que los dealers siempre aprovecharán sus ubicaciones para vender, en barrios de dudosa confiabilidad -sin el ánimo de ofender o discriminar-, lo que dificulta el alcance y complica aún más la situación de las drogas.
El tema de la cannabis ya no tiene vuelta, y aunque hayan suficientes estudios para confirmar que la cannabis pura (índica, u otros) es más sana que drogas legales de alarmante preocupación, siempre se meterá en el saco de delincuentes a los consumidores. En nuestro país hay cárcel para los propietarios de cultivos -aunque sean personales- que parezcan "peligrosos", a diferencia de otros países donde a los que son realmente adictos se les da buen trato y rehabilitación, en una búsqueda de la no-marginación.
Para mejorar la situación se debe permitir una legalización regulada del cultivo, donde se indique hasta qué proporción, éste sobrepasa los niveles del cultivo personal.
Mejor que prohibir un tema tan masificado y que trae riesgos por acercar al narcotráfico a los consumidores pasivos, se debe educar.
Educar eficazmente sobre los pro y contras de temas como el sexo y las drogas desde los cursos más bajos, con altura de miras y librepensamiento.
Esperamos que el trabajo que se está haciendo produzca en algún futuro, frutos como los que se han visto en países desarrollados donde la política que en nuestro país aún es polémica se ha superado. Países donde este tema ya no se debate, y otros como la pastilla del día después ya se superaron hace tiempo, y ésta se entrega como cualquier anticonceptivo.

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